martes, 16 de noviembre de 2010

Historias en la piedra


En Agosto de este año recibimos la grata noticia de la adhesión de Siega Verde a la lista de lugares Patrimonio Mundial de la Humanidad de UNESCO. Para los que no conozcan este yacimiento os diremos que Siega Verde, hermano menor del yacimiento portugués del río Côa, es un conjunto arqueológico situado en el valle del río Agueda en las inmediaciones del puente que une las poblaciones de Castillejo Martín Viejo y Serranillos, muy cerca de Ciudad Rodrigo.

Por su parte Foz Côa es un amplio conjunto de dibujos pétreos que se localizan en torno a los últimos diecisiete kilómetros del cañón fluvial originado por el Côa antes de su desembocadura en el río Duero. Este yacimiento que estuvo a punto de ser anegado por las obras de un embalse fue el precursor de la protección en la zona pues goza de amparo por la UNESCO desde 1998. Con la inclusión de Siega Verde se ha creado uno de los mayores conjuntos rupestres al aire libre de Europa.
Siega Verde atesora en poco más de un kilómetro de orilla fluvial una gran concentración de  grabados en la rocas. Grabados que, según las investigaciones realizadas, tienen una antigüedad aproximada de 18.000 años, situándose en torno al Paleolítico Superior.
La reducida dimensión del yacimiento  no es obstáculo para que se pueda calificar como de gran calidad tanto por la cantidad de grabados, cerca de 650 situados en 91 rocas, como por su calidad.
Conocíamos Siega Verde desde hace tiempo y ha sido un motivo recurrente en nuestras fotografías pero este año hemos acudido en diversas ocasiones para actualizar nuestro archivo y conseguir imágenes nuevas en formato digital pues las antiguas han sido usadas en más de una ocasión.
En la actualidad Siega Verde, y gracias al impulso de su protección, ha recibido los mimos de las Administraciones Públicas. Se ha levantado un nuevo Centro de Recepción que ha sido dotado con personal encargado de explicar, mostrar y proteger los grabados.
Dentro del mismo podemos encontrar las claves que explican la existencia de estos grabados en una época en que la climatología y las limitaciones tróficas causaban estragos entre nuestros antepasados. Un pequeño centro que  nace también como hermano menor del Museo de las Gravuras Rupestres del Côa, de Portugal que sin duda merece la pena visitar. Este museo de considerables proporciones se asienta en lo alto de una colina con vistas a la confluencia del río Côa en el Duero. Desde aquí podemos contratar las excursiones para la visita a las Gravuras rupestres del Côa Por su lejanía de los pueblos y la importancia de la protección sólo se puede acceder de esta forma con la compañía y orientación de un guía especializado.

Desde el punto de vista fotográfico es imprescindible seleccionar muy bien la hora de la visita e informarse de los mejores momentos para lograr el máximo relieve en las rocas. 
Por lo demás puede ser necesaria la ayuda de un pequeño trípode pero si el día es soleado con el estabilizador es más que suficiente, salvo en el interior de ambos centros de interpretación. La abundancia y diversidad de grabados nos obligará a llevar varios objetivos para poder sacar imágenes de algún detalle que nos llame la atención o amplias vistas de los yacimientos. Un aliado imprescindible es el 16-35 f2,8 o el 17-40 f4 y en el caso de la fotografía de interiores, el trípode y, si nos lo podemos permitir, un gran angular más luminoso aún. Encontraremos también variados motivos que hacen aconsejable, uso de un macro, con el 100mm f2,8 es más que suficiente. Salvo que deseemos resaltar detalles lejanos no necesitaremos un objetivo de más de 200mm. Si la luz no acompañara en nuestra visita a los grabados, puede ser útil el uso de un flash pero siempre separado de la cámara para favorecer la fotografía del relieve  realizado en la roca con el sílex.





No sólo los grabados del Côa y Siega Verde constituyen un atractivo en la comarca. Nos encontramos en una de las zonas más auténticas de Portugal y España. La sutil frontera que marca el Agueda antes de llegar a la comarca de las Arribes, hace que ambas comarcas parezcan una. Sus diferencias se reducen apenas al idioma pues la construcción es muy parecida y los usos de terreno son semejantes. 

Callejeando por sus pueblos podemos localizar estampas del pasado como la de esta anciana y su perro disfrutando a la sombra en una calurosa tarde. Sin duda merece la pena hacer turismo durante varios días visitando no sólo los grabados sino también la población de Vilanova de Foz Côa, que exhibe varios monumentos históricos en torno a la plaza de su ayuntamiento, o pequeños pueblos como Castelo Melhor de un sabor auténtico en los que se alterna la arquitectura en granito y pizarra, las dos rocas predominantes en la zona.









Por nuestra parte hemos realizado un extenso reportaje sobre los grabados rupestres, sus museos y el ambiente añejo de estas tierras que atraen por la sensación de autenticidad que muestran sus habitantes plenamente entregados a los quehaceres de una economía fundamentalmente agrícola y ganadera.


© Francisco M. Martín - Imágenes Naturales

Cámara Canon Eos 5D II
Opticas EF 16-35mm f2,8 L; EF 24-105mm f4 L IS, EF 100mm macro f2,8, EF 70-200mm f4 L IS
Trípode Gitzo 1227, rótula de bola RRS BH-55

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