lunes, 26 de diciembre de 2011

2011 un año para recordar y... cambiar de rumbo


Curiosamente la navidad de este año es distinta a la de otros que hemos vivido, o al menos así lo sentimos Elena y yo. Hasta hace pocos días  no ha hecho frío y no ha nevado aún, pues aunque las cumbres se tiñeron de blanco hace unas semanas, estas ahora exhiben un delgado manto blanco, circunstancia poco habitual en esta época del año.

Pero quizá lo que nos hace sentirla de forma distinta es la sensación que empaña todo lo que nos rodea: una sensación de precariedad, de inseguridad hacia el futuro que se antoja oscuro y definitivamente alejado de las alegrías navideñas.
Si volvemos la vista atrás podemos ver un año 2011 plagado de circunstancias caóticas: revoluciones inacabadas en los países árabes, guerras por petróleo maquilladas de liberación en Libia,  manifestaciones del cambio climático en Thailandia, temblores de tierra, hambrunas, desastres nucleares y crisis económica causada por los poderosos.

El desasosiego que se siente por todo el planeta recuerda a la Nada, que se extendía sin control por todos los rincones del reino de Fantasía. Esa especie de fenómeno mitad antropológico, mitad atmosférico relatado en el bello cuento de Michael Ende "La Historia Interminable".  Para intentar dominar a la Nada y revertir la situación un pequeño joven de carácter tímido y apocado se convierte en el guerrero Atreyu que salvará a Fantasia y a todos sus habitantes.
Pero en el cuento el escritor alemán, nos da una lección de sabiduría al demostrarnos que no hace falta pelear, ni derramar sangre para cambiar el mundo, tan solo hacen falta la imaginación y el amor.

Por eso en estas fechas y pese a los malos augurios y al clima de desesperanza que nos invade os animamos a todos a renovar nuestros comunes esfuerzos por hacer de este mundo un lugar mejor. Un lugar en el que dejen de existir los conflictos bélicos, las carencias alimentarias, las sequías obstinadas,  el cambio climático, la violencia de genero, la opresión por los ricos hacia los pobres, ...  en definitiva un lugar en el que los problemas se diluyan en el día a día de la convivencia entre razas y religiones.

La imaginación es un arma poderosa y más aun en estos tiempos, como ya decía el farmacéutico y psiquiatra francés Emil Coué a principios del siglo XX: 

"uno es lo que piensa que es".

Siguiendo este axioma, si cada uno de nosotros, día tras día, en cualquier parte del planeta y en todo momento nos imaginamos un mundo mejor y más habitable, más respetuoso y menos violento este acabará siendo tal y como lo hemos construido en nuestra mente,
al menos nuestro mundo más cercano.

De ahí la importancia de desearos a todos Feliz Navidad y Prospero Año Nuevo, pero este deseo de paz, de convivencia, de afinidad, empatía y amistad se debe repetir los 365 días del año, día tras día para conseguir realmente el objetivo de cambiar el mundo.

 Hay que tener fe en que si cada día de este año que se inicia nos imaginamos un mundo mejor este mundo acabará siendo un mundo mejor.


3 comentarios:

  1. Precioso post, Paco.
    Hacía tiempo que no entraba en tu casa virtual bloguera y hoy, por cuestiones laborales que ya te he contado por teléfono, he visitado tu siempre impactante blog Imágenes naturales... Y me he topado no sólo con bellezas visuales, sino también con estas bellas palabas.
    Por un mundo más feliz, para todos y todos los días del año.
    Un abrazo. Seguimos en contacto.

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  2. feliz año tambien!
    Ojala caigan muchas nevadas como en esa magnifica foto!
    Saludos camperos!

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  3. Muchas gracias a los dos. La verdad es que este año está flojo de nieve pero parece que esta semana que viene se anima.
    La ilusión es un arma muy eficaz, no debemos desdeñarla.

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