miércoles, 26 de octubre de 2011

Cambio de color


Finalmente los calores y sequía estival se van desvaneciendo y las lluvias ganan terreno. Este verano anómalo que empezó tímidamente y que durante los meses de septiembre y octubre ha mostrado su cara más ruda ha cedido paso a dos fuertes borrascas que han cambiado finalmente la situación de sequía extrema en que nos encontrábamos.


Aunque aún hace falta mucha más precipitación poco a poco nuestras masas forestales van recuperando su frescor y lo que antes eran tonos ocres y quemados por la aridez veraniega hoy se han tornado en henchidos musgos y agradecidos líquenes que muestran su colores más jugosos. Desgraciadamente en muchos sitios se ha perdido este otoño pues las hojas han pasado de forma súbita del verde al marrón sin deleitarnos con la extensa variedad de tonalidades rojizas y ocres que en estos meses visten nuestras sierras.


Esta extrema sequía seguro  que acabará pasando factura, no sólo a nuestros bosques sino a toda la fauna que se cobija en ellos. Por ahora y después de largos meses en los que la fotografía ha sido una disciplina complicada para los paisajistas, podemos disfrutar de una renovada estación otoñal en la que los colores se han intensificado y las luces  y cielos han tornado la persistente calima en azules limpios y nubes que filtran la luz en haces metálicos de gran belleza.
Es el momento de aprovechar a realizar reportajes pospuestos en los que era vital contar con la mejor luz bien por encontrarnos en el interior de un bosque o por tener que realizar amplias vistas en lugares despejados.



No quiere decir con esto que hayamos estado parados pero los resultados obtenidos durante septiembre y octubre no son los deseados y aunque hayamos tenido que entregar material los fotógrafos exigentes sabemos que lo realizado tendrá que revisarse para lograr la imagen que soñamos y en definitiva para quedar contentos con nuestro trabajo, que con el tiempo queda ajeno a las circunstancias transitorias del momento y será juzgado por lo que se ve desconociendo las circunstancias en las que nos vimos obligados a hacerlo. En este sentido siempre me siento en desventaja con el resto de profesionales pues nosotros los fotógrafos de exteriores, aunque tenemos herramientas poderosas para modificar la luz y retocar fotografías, seguimos y seguiremos siempre siendo esclavos de los caprichosos fenómenos atmosféricos para realizar nuestro trabajo.


Todas las imágenes cámara Canon Eso 5d Mark II 
con empuñadura BG-E6 (en venta, contactar vía mail si queréis comprarla).

Objetivos Canon EF 16-35mm f2,8 L, 24-105 f4 L IS y 70-200 f4 L IS

© Francisco M. Martín

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